lunes, 26 de enero de 2015

La importancia del ejercicio físico en el aprendizaje de nuestros peques.

¿ Por qué es tan importante el movimiento en los niños mientras estudian? ¡Por qué crees que tu peque debe hacer ejercicio?
En este artículo os mostraré el porqué de la importancia del movimiento como aspecto clave del aprendizaje de los pequeños.


Algunos neurólogos indican la necesidad de experimentar los aprendizaje no solo a través de la palabra sino incorporando experiencias motrices. 
Y tiene su explicación : el cerebro y el cuerpo no son entidades separadas sino que interactúan de forma contínua, pensemos en los beneficios que tiene el ejercicio en nuestro estado de ánimo, e incluso se puede trasladar al aula dónde se ha demostrado que introduciendo programas de ejercicio, los niños mejoran academicamente.
 - Siguiendo al doctor Roberto Rosler, os mostraré los beneficios de las experiencias motrices:
- En primer lugar, como la memoria tiene una capacidad limitada, el movimiento en una clase, por ejemplo dar saltos de forma rápida puede darle a sus cerebros un poco de oxígeno y refocalizar para continúar aprendiendo.
-El movimiento además posibilita el aprendizaje implícito: es decír mientras escuchan, leen, cantan una canción, de forma implícita pueden estar aprendiendo alimentando su cerebelo. Pensar que los niños están siempre aprendiendo a través de canales explícitos, de este modo aprenden de un modo inconsciente.
- El ejercicio es bueno para el corazón, por tanto también lo es para el cerebro y aumenta la atención y la motivación.
- Ayuda a que las neuronas se conecten entre sí, lo que es la base neurobiológica del aprendizaje.
-Mejora el estado de aprendizaje mientras se le está enseñando pues tiene mas oportunidad de hacer conexiones neuronales, por lo que tendrá mas oportunidades de comprender los conceptos.
- Involucra los sentidos, y muchos estudios muestran que cuantos mas sentidos utilicemos, mayor probabilidad tendremos de quela información sea aprendida.
- Reduce el estrés, ya que el movimiento tiene un efecto positivo sobre el Sistema Nervioso.
- Aumenta la circulación .
- Incrementa el aprendizaje y la memoria, de modo que cuando se usa un movimiento para incorporar un concepto, la información es más facil de recordar.

Esto no significa que el niño deba estar permanentemente en movimiento, sino que algo de ejercicio es más que recomendable y además podemos incorporar un poco de movimiento para aprender determinados conceptos.
A modo de ejemplo puede ser útil que demos pequeños saltitos entre tarea y tarea, o dejemos que el niño se despeje corriendo tras el estudio, esto oxigena su cerebro y le ayuda a realizar esas conexiones interneuronales. También cuando son muy pequeños introducir pequeñas canciones con movimientos para aprender conceptos como los animales, partes del cuerpo etc...
Además os recomiendo que vuestro hijo o hija realice ejercicio físico al menos tres veces a la semana como norma general.
 De nuevo espero que os haya servido de utilidad este artículo.












martes, 13 de enero de 2015

Mejora la relación con tus hijos.

Este artículo de Yvonne Laborda merece una especial atención, nos da diversas claves para establecer buenas relaciones con nuestros hijos.

COMO MEJORAR LAS RELACIONES CON NUESTROS HIJOS
Que ellos sepan que estamos aquí para ellos, que pueden ser ellos mismos sin miedo a ser juzgados, que quieran y les apetezca compartir parte de sus experiencias con nosotros, que nosotros compartamos parte de nuestras intimidades o preocupaciones y alegrías con ellos, que nosotros seamos absolutamente sinceros con ellos, que nos respetemos los unos a los otros, que tengamos en cuenta los sentimientos y necesidades de todos, que puedan hablar sin que les interrumpamos, que sepan y quieran escucharnos, que nos interesemos por lo que es importante para ellos, que respetemos sus ritmos, que entendamos y aceptemos sus necesidades aun cuando no podamos satisfacerlas, que validemos sus sentimientos, que estemos más presentes, que no estemos pensando en nuestras cosas mientras estamos con ellos…
Podría seguir y seguir escribiendo sobre qué significa para mí estar conectados con nuestros hijos. Lo más importante, en mi opinión, es que se tientan libres de nuestros juicios para poder ser las personas que han venido a ser y que la relación con sus padres sea lo más pacífica, amorosa, respetuosa y sincera posible.
Cuando alguien se siente realmente seguro y aceptado en la presencia de otro ser es cuando uno puede ser realmente él. Cuando hay conexión no hay resistencias ni miedo ni juicios y sin resistencias hay honestidad, transparencia, humildad…
Para mí, estar conectada con mis hijos es anteponer la relación con ellos a todo lo demás. De qué me vale que hagan algo que yo quiero o necesito si hay enfado, critica, decepción, mal estar… para mi es más importante cómo nos relacionamos y cómo nos sentimos que lo que hacemos o dejamos de hacer. Y, ¿sabéis cuál es el regalo inesperado (efecto secundario) cuando anteponemos las relaciones armoniosas y la paz? Pues, precisamente lo que queremos conseguir con amenazas, ordenes, gritos, castigos, premios…
Lo que conseguimos cuando estamos conectados es más cooperación por su parte ya que se sienten más aceptados, queridos, tenidos en cuenta… y ya no cabe lugar para tanta resistencia ni mal estar ya que pueden empatizar con nuestras necesidades. Para que un niño o adolescente pueda satisfacer alguna de nuestras necesidades primero tiene que haber visto y sentido como las suyas han sido satisfechas por nosotros.
Pocos padres somos realmente conscientes de la importancia de estar conectados emocionalmente con nuestros hijos hasta que la perdemos y nos damos cuenta y reconocemos que algo falla o que algo no marcha bien entre ellos y nosotros.

¿Cómo nos damos cuenta?

La mayoría de veces nos damos cuenta de esta desconexión por cómo se comportan nuestros hijos con nosotros o los demás. Cuando no nos guste algún comportamiento de nuestros hijos lo primero que podemos hacer es mirarnos a nosotros mismos por dentro y luego empezar a dar. Cuando empezamos a dar, todo empieza a cambiar.
Una consecuencia de dicha perdida de conexión es la falta de comunicación y de cooperación por parte de nuestros hijos a la hora de empatizar con nuestras necesidades y las de los demás. Uno no puede estar pendiente de los demás si no se siente bien.
Un niño desconectado de sus padres siente cierto mal estar y ese mal estar hace que tenga reacciones emocionales no deseadas. He podido comprobar que a mayor conexión, mayor y mejor comunicación y mayor cooperación.

¿Qué podemos hacer para conectarnos más y mejor con nuestros hijos?

Primero que todo intentar y aprender a conectar con nuestros verdaderos sentimientos y necesidades para luego poder conectar con las de nuestros hijos y demás personas. Si no podemos ni sabemos conectar con nuestro ser más profundo e íntimo, nos va a ser mucho más difícil, por no decir imposible, conectar con el ser de otra persona.
Una vez identificados nuestros sentimientos y necesidades verdaderas, satisfacer las necesidades de nuestros hijos y validar sus sentimientos nos será más fácil y familiar. No olvidemos que nosotros, los adultos, también necesitamos sentirnos “bien” para poder conectar con nuestros hijos y demás personas. Para poder sentir o percibir lo que le pasa al otro primero tenemos que poder estar en contacto con nosotros mismos. Cuando una persona conecta consigo misma y luego con el otro a eso se le llama fusión.
Conectar es poder entrar en el ser del otro sin invadir, sin juicio, sin intenciones… simplemente compartiendo el momento presente por el mero hecho de compartir. Sea un juego, un paseo, una siesta, una comida, una conversación, una mirada, una caricia, un beso…
Hay madres o padres que no pueden o no “saben” cómo conectar con alguno de sus hijos debido a algún comportamiento que no les gusta. Hay como un “rechazo” consciente hacia ese comportamiento e indirectamente hacia el niño/a.
Cuando un niño se siente rechazado, no aceptado, criticado… por sus padres, este desconecta emocionalmente de ellos como mecanismo de defensa y de este modo deja de sentir lo que sus padres están sintiendo por él. Ya no hay fusión emocional por tanto hay desconexión. Para que un niño pueda volver a conectar con nosotros es necesaria mucha confianza. Necesita saber que sus padres le quieren y aceptan tal y como ya es. Eso no significa que su comportamiento sea siempre el adecuado.
Hay una gran diferencia entre el SER y el HACER. Y muchas veces mezclamos los términos o los confundimos. Podemos hacer algo “mal” pero eso no nos convierte en “malas” personas.

Es muy importante diferenciar lo que un niño HACE de lo que él ES.

No somos lo que hacemos. Lo que hacemos, el modo en que nos comportamos, es debido a muchos factores. Principalmente, lo que más influencia el comportamiento de una persona es el cómo se siente. Ya he comentado decenas de veces, y no por ello dejaré de repetirlo, que cuando nos sentimos bien actuamos bien. Cuando nos sentimos mal actuamos mal.
Cuando alguna de nuestras necesidades no está siendo satisfecha o cuando no nos sentimos aceptados, amados, valorados, escuchados, tenidos en cuenta… entonces tenemos reacciones emocionales “negativas” con respuesta a nuestro estado de ánimo.
Nuestro estado de ánimo es alterable y cambiante por tanto nuestra actitud también. Pero nuestro ser es SIEMPRE el mismo. Nuestra esencia es única. La mejor forma para que un niño deje de comportarse de un modo molesto  y se comporte de forma armoniosa es haciéndole sentirse bien. No es el comportamiento lo que tenemos que querer cambiar sino el modo en que se siente el niño e intentar ver qué necesidad no está siendo satisfecha y hacer que se sienta mejor.
Los niños se sienten bien en la medida que haya algún adulto (mamá o papá) que los mire y esté presente.
Nuestros hijos necesitan ser amados por quienes SON y no por lo que HACEN o dejan de hacer.Podemos hablarles sobre esos comportamientos que nos molestan o que tienen consecuencias sobre otras personas… pero es muy importante no mezclar lo que el comportamiento nos hace sentir con lo que sentimos por nuestros hijos.
Cuando alguno de mis hijos grita, en mi opinión, demasiado o es irrespetuoso con alguien intento hablar de lo queha hecho o dicho y no de él como persona. También intento describir lo que el grito o su actitud me hace sentir a mi o a la otra persona pero teniendo presente los hechos en sí y no su persona. Hay que evitar decirles “tú eres…” o “es que tú me…”
Un ejemplo podría ser: “Cariño, esos gritos me molestan (en vez de tú me molestas), no puedo concentrarme (en vez de tú me desconcentras) con tanto ruido” o “algo dentro de mi hace que me sienta mal cuando hay tantos gritos, ¿podrías intentar hablar sin gritar tan fuerte, por favor?”. Otro ejemplo: “veo que le has quitado… a tu hermano sin preguntarle si había terminado y se ha disgustado, a mí también me sabe mal el modo en que le has quitado eso de la mano”.
Fijaros que hablamos y describimos los hechos, no hay frases que empiecen por “tú eres.., tú haces…, es que tú…, tú me… En estos ejemplos podemos ver que lo que se comenta es sobre la acción en sí y no sobre la persona. No hay ningún comentario que desvalorice al niño ni lo critique ni adjetivos que lo describan ni por supuesto “etiquetas”.
En resumen, para que haya conexión o para recuperarla tenemos que primero deshacernos de los juicios que emitimos sobre nuestros hijos y luego estar con ellos. Compartir con ellos nuestro ser.
Una de las mejores formas para poder conectar con alguien es interesarnos y compartir algo que a esa persona le gusta o le apasiona. Tanto si son animales, juegos físicos, aficiones, hobbies, deportes (sino los practicamos podemos ir a verlos o hablar de ellos o ver fotos…), video juegos, películas, libros, temas concretos, comida favorita (a mis hijos les encanta que de vez en cuando les pregunte qué les apetecería hoy para comer y se lo hago a la carta para cada uno, lo valoran mucho), si les gusta coleccionar algo tenerlo en cuenta y de vez en cuando traerles más de eso, escuchar algún tipo de música… que vean y sepan que sus intereses, gustos y opiniones son igual de importantes que las nuestras.
Algo que solemos hacer mi pareja y yo para seguir conectados con nuestros hijos o para recuperar la conexión con alguno es pasar tiempo a solas con cada hijo de vez en cuando haciendo algo especial para él o ella. Es una experiencia maravillosa ver cómo les llena ese momento. Se sienten especiales. Hay veces que simplemente es un rato en una cuarto haciendo algo mientras los otros dos están con papá o haciendo sus cositas. Otro día igual salimos toda la mañana a hacer alguna actividad y luego tomamos una infusión y hablamos un buen rato… Precisamente esta semana lo estamos haciendo y cada uno ya nos ha dicho que día quieren pasar un rato a solas con mamá o papá y qué quieren hacer con cada uno de nosotros.
Cuando hay ese grado de conexión es maravilloso ver cómo están dispuestos a cooperar cuando los necesitamos de verdad. La clave es siempre el amor. Cuando hay amor y paz las relaciones empiezan a cambiar.
Os animo a empezar a conectar más y mejor con vuestros hijos, alumnos, parejas, madres, padres, amigos, compañeros de trabajo… con cualquier persona que se cruce por vuestro camino.
¿Habéis probado alguna vez de simplemente sonreírle a un niño que va por la calle? Su mirada es un regalo. Y si le sonreímos a un adulto sin más también se le ilumina la cara… eso es conexión… eso es amor.
Yvonne Laborda

lunes, 29 de diciembre de 2014

LAS MENTIRAS EN LA INFANCIA

LAS MENTIRAS EN LA INFANCIA


A lo largo de la infancia aparecen determinadas conductas que nos llaman la atención . Una de ellas es la mentira. 
La mentira, como siempre decimos es normal hasta cierto punto pero cuando se presenta de forma frecuente y durante un largo periodo de tiempo tenemos que investigar, pues probablemente esconde que algo está pasando.
Hasta los tres años el niño no suele mentir, solamente en algunos casos en los que ha hecho alguna travesura y pretende esconder alguno de sus resultados. Poco a poco, y a través del juego va incorporando a su repertorio de conductas la mentira.
A partír de los 5 años aparece ya la mentira de una forma más intencional ya que aprenden que con la mentira pueden evitar ser castigados y que pueden obtener mejores resultados y son los adultos los que deben guiar al pequeño para que no se acostumbre a tomar la mentira como algo cotidiano.

Algunos motivos por los que nuestros peques suelen mentir suelen ser los siguientes:
  • Evitar ser castigado: Suele ser uno de los principales motivos en la primera infancia .
  • Conseguir algo.
  • Evitar la vergüenza por haber realizado algo no adecuado.
  • Quedar  bien ante los compañeros, es decír, mostrar superioridad. Suele darse en niños más mayores.
  • Llamar la atención.
Debemos observar a nuestros hijos diariamente, escucharlos y leer sus gestos. Muchas veces podemos detectar sus mentiras tan solo en un gesto.
También tenemos que llevar cuidado con el nivel de exigencia hacia los niños ya que si permanentemente le estamos exigiendo es mucho más probable que inventen pequeñas mentiras para quedar bien.
Cuando un niño miente hay que evitar el castigo pero tampoco hay que premiarle .
Hablar con el pequeño, investigar y trasmitirle el mensaje de que la mentira no conduce a nada bueno es una buena vía de transmisión de unos valores adecuados.
Debemos darle el mensaje de que la mentira siempre acaba descubriéndose y que tenemos que buscar otras soluciones mucho más efectivas descubriendo nuevos caminos.
 Aún así, siempre que reconozca que ha mentido debemos decirle que estamos orgullosos de su comportamiento sincero y que aunque hayan mentido está muy bien que reconozcan su error.
En definitiva esta es la línea que debemos seguír cuando los niños mienten aunque si se presenta la mentira de un modo muy frecuente debemos acudir a un profesional para que nos oriente. En Psicoeducamur PSICOLOGIA EN MURCIA podemos ayudarte.

martes, 9 de diciembre de 2014

CÓMO ACTÚAR CON NUESTROS HIJOS ADOLESCENTES.


 La adolescencia es una época complicada y la comunicación entre padres e hijos se puede volver dificultosa y no saber como actuar con nuestros hijos adolescentes.
 Es importante tener en cuenta que ellos son los primeros que no comprenden lo que les está ocurriendo pues todavía no son adultos y están abandonando la infancia y estos cambios no son fáciles para ellos.
Es una etapa de diferenciación con la familia y búsqueda de apoyo entre los iguales. En esta edad preferirán estar con su grupo de amigos y este pasará a ser más que su propia familia.La familia pasaremos a un segundo plano, y es algo a lo que tenemos que estar preparados.
Por este motivo, es frecuente que se produzcan disputas relacionadas con la negativa de los hijos de cumplir con la disciplina de los adultos.
 Crecer no es tarea fácil, el lado inseguro de los adolescentes quiere sentirse protegido, y el lado aventurero quiere desarrollarse y hacer cosas nuevas.A veces vuelven a mostrar actitudes de niño y otras veremos que quieren parecer auténticos adultos.

Pueden aparecer cambios de humor muy bruscos que son consecuencia del cambio que están experimentando a nivel interior.

La cuestión es : ¿Cómo debemos actúar como padres?:

Muchas veces tenemos que hacer auténticos esfuerzos por comprenderles, por escucharles, por ser pacientes. De verdad que merece la pena el esfuerzo pues se trata de nuestros hijos.
Además no suele servir de nada discutir permanentemente y dejar de comunicarnos, podemos entrar en un auténtico bucle del que es difícil salir.
Sobre todo os animo a empatizar con ellos, aunque sea un ejercicio difícil, a ponernos en su lugar y también a recordar como actuábamos nosotros cuando teníamos su edad.
No por esto debemos permitirlo todo. Por supuesto que tendrán que esforzarse, colaborar, tener sus propias tareas y tendremos que seguir negociando como siempre con ellos pero desde una óptica totalmente distinta a la que teníamos cuando eran pequeños. 
Como siempre, es una cuestión de lógica, debemos ser firmes y debemos sobre todo establecer el diálogo en esta etapa aún con más frecuencia.Recordemos que ya no son niños.

Saber escuchar el lenguaje no solo de las palabras: unas lágrimas, una carcajada, una cara malhumorada, un portazo, hablan tanto como unas palabras.
Comunicarse en todo momento y  que los hijos se enteren de que aceptáis sus sentimientos, cualesquiera que sean, y por tanto, puedan manifestároslos si lo desean. Dejar tiempo para el diálogo, ofrecer una actitud de apertura nos puede ayudar.
Darse cuenta de la importancia de escuchar: saber escuchar puede jugar un papel muy importante a la hora de estimular los sentimientos de autoestima y autoconfianza de vuestro hijo. Al escucharle, se le transmite mensajes como: “Tú eres una persona valiosa” o “Respeto tu punto de vista”.
Mostrar mucho interés hacia sus cosas, eso les hace sentirse muy importantes. 

 Contestar las preguntas que os hacen: ser lo más rápidos, francos y directos posible.
Si queremos que nos cuenten, tenemos que dar el primer paso y ser nosotros los que cuenten , al principio puede no dar resultado pero a largo plazo seguro que lo dará, ya que nuestros hijos están recibiendo un modelo, un ejemplo que comunica su forma de sentir, de pensar, las cosas que le pasan.

Cuidado con preguntar mucho ya que convertirá la comunicación en un autentico interrogatorio, en el que nuestros hijos no se sentirán nada cómodos y tratarán de eludir estos momentos , con respuestas automáticas como monosílabos. 

Elegir el momento adecuado: hay que tratar elegir un momento adecuado para tratar temas delicados.Por ejemplo en el momento de una riña no se te ocurra ponerte a tratar temas pendientes ni saques los trapos sucios. Mejor esperar a la vuelta a la calma.

Aceptar los propios límites: saber que tenemos derecho a no saberlo todo y a cometer errores.

Permitirles que no estén de acuerdo: dejarles expresar sus opiniones y argumentos y responder de forma comprensiva pero firme (evitar ser autoritarios).No vale ya en esta edad el porque yo lo digo y punto... Se pueden aún enfrentar a tí mucho más.

Evitar el sarcasmo o la burlahumillar es una manera rápida de hacer que no nos escuchen. A nadie le gusta hablar o escuchar cuando se siente que lo van a derribar.

Cuidado con poner calificativos a los hijos: debemos evitar poner etiquetas a nuestros hijos ya que éstas pueden hacer que se comporten en función de algo que realmente no son. Estamos ante una profecía de autocumplimiento.

Entender la adolescencia por lo que realmente es: nuestros hijos se encuentran en una etapa del desarrollo complicada. A los cambios fisiológicos que se producen en la adolescencia, hay que sumar los cambios en la forma de pensar y actuar.

Aquí os presento algunos ejemplos que probablemente os pueden ayudar a comprender como debemos cambiar la forma de actúar.

 En vez de prohibirles determinada ropa les diremos: eso no te pega mucho , pero si te gusta pues vale, yo creo que vas mas guapo con esto otro. No obstante póntelo hoy y prueba a salir a ver que te dicen. Pero para ir a casa de los abuelos ponte por favor otra cosa.
Cuando no nos guste determinada compañía , no podemos prohibirle directamente ir con ese amigo o amiga, pues probablemente lo hará con mas insistencia. Podemos decirle: esa amiga no es muy graciosa, me gusta mas esta otra, tiene mala fama, de ir de flor en flor, de no estudiar, pero bueno, no creo que por ir con ella cojas mala fama tú. Tu eres una chica estupenda y yo confío mucho en tí.
No decirles: "tienes que recoger tus cosas, estudiar, lavar los platos porque yo lo digo y basta. En vez de esto decirle cuando tengas tus cosas hechas hemos pensado papá y yo que te puedes bajar un rato a charlar con tus amigos al parque, anda dame un beso..."
Por ejemplo, en vez de decirle, a mi que me importa que tu amigo se haya hecho un tatuaje, eso es una birria... Por el contrario decirle, ¿Si? Y que curioso que se haya hecho un tatuaje Pepe, y ¿donde?, ¿le ha dolido?.

Es una etapa en la que debemos hacer un esfuerzo por comprenderlos, y por apoyarlos ya que para ellos tampoco es fácil superarla. Si los problemas que aparecen son demasiado preocupantes y necesitas la orientación de un profesional en PSICOEDUCAMUR, PSICOLOGÍA EN MURCIA podemos hacerlo.

lunes, 1 de diciembre de 2014

LOS CELOS INFANTILES


Los celos infantiles son una reacción adaptativa que suele durar un transcurso de tiempo determinado, que conlleva alteraciones comportamentales y emocionales, que surge ante un desequilibrio en la dinámica familiar afectiva y que pueden adquirir un carácter permanente si no se actúa de manera adecuada en la familia. Cuando esta alteración dura demasiado tiempo y altera con mucha frecuencia la dinámica familiar tenemos que estar muy atentos.
El papel de los padres, ante los celos entre hermanos, es fundamental, ya que son los responsables de que los celos infantiles adquieran un papel desadaptativo y permanente. A pesar de no poder eliminar la rivalidad, los padres deben ayudar a fomentar una relación saludable entre los hermanos.
Los celos infantiles se denominan también “síndrome del destronamiento”, ya que hacen referencia al desplazamiento y a la pérdida de poder como consecuencia del nacimiento de un nuevo hermano, que es considerado como un rival. Entonces en este momento el niño destronado suele reaccionar con una serie de comportamientos con el objetivo de recaptar la atención del adulto.
Klüber-Ross (1992), refiere que los celos sólo son negativos si alguien los reprime o desprecia al niño por tener esa reacción natural.
Los celos infantiles suelen tener su punto máximo entre los 2 y 4 años. Se puede afirmar que el niño es más proclive a manifestar celos cuando el nacimiento del nuevo hermano tiene lugar antes de los 5 años. Además, si la diferencia entre los hermanos es menor a 3 años, con una probabilidad muy alta, el niño manifestará celos hacia su hermano.
¿Cómo se manifiestan los celos infantiles?
  • El niño tiene comportamientos que no corresponden a su edad. Se observan conductas que nos son propias de la edad evolutiva en la que se encuentra el niño, las cuales tienen como finalidad reconquistar el afecto y la atención de sus padres. P.ej. vuelven a hacerse pis durante la noche, chuparse el dedo, pedir tomar biberón o pecho materno de nuevo, demandar ser tomado en brazos o desear dormir de nuevo en la cama de los padres, alteraciones en el sueño y en la alimentación.
  • Se incrementan las conductas de desobediencia, negativismo y oposición hacia los padres.
  • Se observan en el niño actitudes de indiferencia y retraimiento. El niño decide alejarse de su entorno, parece indiferente y desinteresado por todo lo que sucede a su alrededor y se muestra apático, despistado y aburrido.
  • Somatizaciones. Los celos del niño hacia su nuevo hermano o “rival” se pueden manifestar físicamente a través de dolores de cabeza, problemas digestivos, dolor de barriga o malestar general.
  • Conductas agresivas. La agresividad suele observarse en los casos en los que existe un elevado nivel de celos. No todos los niños que tienen celos de su nuevo hermano se comportan agresivamente, normalmente la agresividad aparece cuando existe una bajo grado de autocontrol, baja tolerancia a la frustración y escasas habilidades para expresar y gestionar emociones. Las conductas agresivas más frecuentes cuando existe un alto grado de celos son pegar, insultar y en caso muy extremos, intentar eliminar físicamente al hermano recién nacido.
Si te encuentras con dificultades para afrontar de manera adecuada el problema de celos que observas en tu hijo y buscas ayuda de un profesional que pueda asesorarte en Psicoeducamur, podemos ayudarte.

viernes, 21 de noviembre de 2014

ACOSO ESCOLAR

Este Video refleja lo que siente un niño que está sufriendo a diario acoso escolar. 

El Bullying o acoso escolar es un problema creciente en las aulas que consiste en un maltrato psicológico, verbal o físico  producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. El objetivo mayoritario del bullying es el de someter y asustar a las víctimas. El problema se da cuando el acosado sufre de forma silenciosa el acoso y no le cuenta a nadie lo sucedido. Muchas veces el niño se muestra más irritable de lo habitual y rechaza ir al cole.
Hay diferentes tipos de acoso escolar, a veces puede darse uno de forma aislada pero en la mayoría de los casos suelen compaginarse y un mismo niño es víctima de varios tipos de acoso escolar. Hay varias clasificaciones:
  • Físico: Pegar Patadas, puñetazos, mordiscos, empujones, agresiones con objetos, etc. Se da con más frecuencia en primaria que en secundaria.
  • Verbal: Poner motes, insultos, menosprecios en público, resaltar defectos físicos, usar el móvil para intimidar a la víctima, sacarle fotos mientras se le pega y ponerlas en Internet, etc. Es el más habitual.
  • Psicológico: minan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor.
  • Social: pretende aislar al joven del resto del grupo y compañeros.
En España el 1,6% de los niños y jóvenes sufren bullying de forma 
constante y un 5,7% lo vive de forma esporádica.


El Bullying como cualquier acoso implica la repetición continuada de agresiones, burlas para aislar a la víctima y hacerla sentir mal consigo misma hasta el punto de no soportarse en su propia piel.
Suele estar provocado por un alumno que se apoya en un grupo contra la víctima que se encuentra en minoría e indefensa, en la mayoría de los casos es una persona que acaba quedándose sola o que los amigos / conocidos no suelen hacer nada ante las agresiones que sufre por miedo a que les ocurra lo mismo. No suelen decir nada debido al miedo que tienen de ser aún más rechazado e ignorados.
Como suele suceder con los acosos, éste se mantiene por la pasividad y la ignorancia de las personas que rodean tanto a la víctima como a los agresores.
En el acoso escolar o Bullying los agresores ven disminuida su capacidad de empatía, actúan sin ponerse en el lugar de la victima a la que atacan. Se produce una conducta inadaptada violenta de agresión y rabia hacia otra persona. En las personas que observando los acosos y la violencia hacia las víctimas no hacen nada se da una falta de sensibilidad, apatía y solidaridad, hoy es otro el acosado pero mañana puedes ser tú. ¡No te calles contra el acoso escolar pide ayuda! 

¡No te calles! ¡Pide Ayuda!

Si sufres acoso escolar o sabes de casos de acoso en tu colegio no te quedes callado. Hablar con los profesores, policía o personas que estén relacionadas con el menor. En caso necesario acude a un profesional para buscar solución a tu problema . En PSICOEDUCAMUR PSICOLOGIA EN MURCIA PODEMOS AYUDARTE.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

¿DEBO HACER LOS DEBERES CON MI HIJ@?





Son muchos los padres y madres que vienen a consulta y me preguntan si es conveniente o no ayudar a vuestros hijos con las tareas del cole.
 Todos nos hacemos la misma pregunta: ¿es bueno que pasemos todo el tiempo con los niños frente a los deberes o es mejor que sean ellos solos los que se enfrenten a la tarea?

Se trata de nuevo de una cuestión de lógica y por supuesto relacionada con la edad del niño o niña.
También tendremos que tener en cuenta como siempre la situación de cada niño y sus características ya que cada uno tiene sus propias particularidades y ya sabemos que nuestros propios hijos no suelen ser iguales y afrontan las tareas de un modo distinto.

Es necesario por supuesto que sean ellos los que lleguen a realizar solos las tareas, pero a lo largo del camino necesitarán nuestro apoyo para lograrlo.

Para que os sirva un poco de guía os voy a presentar un resumen de las necesidades y tipo de ayuda que necesitan nuestros hijos atendiendo a la edad:

  • Hasta los 8 años un niño necesita ayuda para organizarse y que le enseñemos un método sencillo de estudio. Le debemos ayudar en la comprensión de las tareas, explicándole que son los datos en los planteamientos de los problemas y en caso necesario aclararle dudas sobre los conceptos básicos. Otra vez insistimos en las diferencias individuales. Puede haber niños que realicen los deberes solos pero a esta edad es imprescindible la supervisión de los padres.
  •  Cuando el niño se encuentre entre los 9 y 11 años ya habrá adquirido un método de trabajo siempre y cuando hayamos trabajado ese método ya que si hemos dejado al niño de pequeñito de forma anárquica ante la tarea, es mucho más dificil que haya adquirido un método . Aún así, hay algunos niños que aún no han conseguido un grado de autonomía y siguen necesitando algo de ayuda para organizarse, va a depender como siempre de cada peque. Tendremos que seguír supervisando la tarea de modo que el niño sienta que le hacemos caso pero no note un excesivo control. Pensar que ahora se están haciendo mayores y les gusta que les tratemos como mayores pero aún hay que estar un poco atentos y comprobar que siguen el camino correctamente.
  • A partir de los 12 años se considera que ya tiene la edad suficiente para ser capaz de organizarse y planificar los deberes en función de la urgencia y de la cantidad de trabajo que les pidan en la escuela. Se supone que ya ha adquirido un grado de madurez que le capacita para organizarse y planificar el sólo su trabajo. Aún así cuando el niño demande nuestra ayuda ante determinadas situaciones, o tareas que no entienden solos tenemos que ser flexibles y ofrecerles nuestra ayuda. No olvidemos que aún siguen siendo niños.
Como hemos visto, lo más importante en nuestra tarea de padres es enseñarle unos habitos básicos de estudio y crear las condiciones óptimas para que el estudio se realice de la mejor forma.
Esto incluye:
Realizar las tareas en un sitio con luz adecuada, normalmente en su escritorio en el cuarto y siempre en el mismo sitio por supuesto exento de ruidos, televisiones y elementos que le puedan distraer de sus tareas.
  • Realizar las tareas a diario más o menos a la misma hora. El fin de semana preferiblemente a primera hora por la mañana ya que la atención y concentración se encuentra en el mejor momento y así después pueden disfrutar del tiempo libre el resto del día para jugar , salir etc...
  • Otro aspecto que podemos señalar es que es preferible que realicen en primer lugar la tarea de dificultad media, de este modo recaptan la atención para pasar a la tarea de mayor dificultad y finalmente pueden realizar la tarea más fácil para ellos o incluso las tareas de trabajos, buscar información , colorear...
  • Por supuesto debemos enseñarles a organizar su material, cuidarlo y tenerlo disponible en su lugar correspondiente así como recogerlo cuando acaban las tareas.
Por lo tanto, el papel de los padres a la hora de estudiar con sus hijos es el de enseñarles a adquirir los hábitos de estudio necesarios para que vayan siendo capaces de realizar su trabajo diario y adquieran responsabilidad, eficacia y poco a poco ganen autonomía. 

Como hemos visto, en este proceso necesitan apoyo como en casi todo, aún así hay ocasiones en que pueden surgír dudas, problemas y dificultades en la adquisición de los hábitos de estudio. En este caso siempre puedes pedír ayuda a un profesional. En PSICOEDUCAMUR podemos ayudarte.

Hoy os recomiendo si vuestro hijo o hija aún no sabe estudiar solo que le apunteís a nuestro TALLER DE TÉCNICAS DE ESTUDIO.

En este taller tu hijo o hija aprenderá las bases más importantes del estudio, como mejorar la atención, la concentración, y sabrá sacar mayor rendimiento a las horas de estudio a partir de diferentes técnicas, de la mano de nuestra psicóloga.
¡El estudio no volverá a ser un problema en casa!
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