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viernes, 2 de octubre de 2015

Adicción al Móvil: ¿Padeces Nomofobia?

Hoy os presento este post dedicado a la nomofobia, basado en un estudio realizado  en  Corea del Sur, donde 72% de los niños de 11 o 12 años poseen un móvil y pasan en promedio 5,4 horas al día en ellos.

Si quieres saber si eres adicto a tu teléfono móvil quizás deberías echar un vistazo a estos   signos de alerta:

  • Contantemente revisas tu teléfono sin ninguna razón
  • Te sientes ansioso o inquieto si piensas que no tienes tu teléfono
  • Evitas la interacción social porque prefieres pasar el tiempo con tu teléfono inteligente
  • Te despiertas a mitad de la noche para revisar tu teléfono
  • Ha empeorado tu rendimiento académico o laboral como resultado de una actividad prolongada con tu teléfono
  • Te distraes fácilmente con emails o apps inteligentes

La nomofobia, es el miedo a quedarse sin teléfono móvil, y ha comenzado a ser un gran problema en nuestra sociedad. Además esta adicción está aumentando rápidamente entre los más jóvenes. 

Según un estudio este estudio, publicado en la BBC los menores que usan móviles carecen de la "madurez" necesaria para reducir el uso diario de sus dispositivos.
Vía para móviles





Image caption
En la ciudad china de Chongqing hay vías especiales para usuarios de móviles.

China, uno de los primeros países que clasificaron las adicciones a internet como trastornos de salud, ha establecido clínicas al estilo militar para combatir las nuevas adicciones.
El experto en psiquiatría Thomas Lee le dijo a la BBC que otros países en Asia deben seguir ese ejemplo y clasificar la adicción al teléfono como "trastorno mental".
"Igual que los drogadictos, los adictos a móviles muestran síndrome de abstinencia como inquietud, ansiedad, e incluso enojo" Recordemos que nos ocurre cuando no encontramos el móvil en nuestro bolsillo, en nuestro bolso al salir de casa...

Pero también hay un fuerte contraargumento que dice que todo esto es una reacción exagerada y que simplemente es parte de la tendencia de la sociedad moderna de pensar demasiado en sí misma.

"La investigación es preliminar así que todavía hay varias preguntas sin responder. Las adicciones a la tecnología en realidad comparten los mismos mecanismos subyacentes que otras adicciones, pero tienen nuevas 'caras'", dice.
Parece ser que siempre han existido las adicciones y ahora lo que ocurre, es que la temática ha cambiado hacia temas actuales y esta adicción se basa en los mismos patrones que cualquier otra. y así lo dice este estudio.

Lo que sí es cierto es que debemos revisar los anteriores puntos y preguntarnos si estamos dentro del grupo de riesgo y si es así disminuir el uso del teléfono, sobre todo cuando estemos en reuniones con personas.
 Söma, Salud y Bienestar. Psicología en Murcia. 

martes, 21 de octubre de 2014

EL SÍNDROME DE ADICCIÓN A INTERNET


El Síndrome de Adicción a Internet: No a las puertas cerradas. La dieta digital.


Son muchas las personas  que llevan tiempo alertando sobre las consecuencias de que niños y adolescentes pasen tanto tiempo solos en su habitación y de la ausencia de comunicación entre hijos y padres. Una de esas consecuencias tiene que ver con el acceso a las TIC.


En la actualidad el 40% de los menores españoles (de entre 9 y 16 años) se conectan a la Red desde su habitación según un reciente estudio de la Comisión Europea (Riesgos y seguridad en internet: la perspectiva de los menores europeos), en el que han participado más de 23.000 chicos y chicas usuarios de internet de 23 países europeos.



Los especialistas se sorprenden al comprobar cómo no se aplican en la práctica las medidas de sentido común que pueden contribuir a minimizar los riesgos de Internet, aparte de los innegables beneficios que comporta.



Jesús de la Gándara, jefe de la Unidad de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos, defiende que es un error atribuir la falta de control y comunicación parental, materializada en el denominado síndrome de la puerta cerrada, al uso de las nuevas tecnologías. "No podemos echar la culpa a Internet. El niño que se pasa las horas solo en su habitación navegando o jugando on line ¿por qué lo hace?", se pregunta.



En su opinión, lo importante es que "los sanitarios, los padres, estén al tanto de lo que le ocurre a los niños para que se puedan detectar cuanto antes comportamientos peligrosos, porque el uso inadecuado, excesivo y problemático de internet suele ir asociado a patrones patológicos de depresión, fobias, aislamiento". A finales de los 90 se detectaron los primeros casos de hikikomori en Japón: jóvenes varones veinteañeros habían hecho de la habitación su mundo, del que apenas salían para comer, ante la mirada atónita de unos padres a los que casi no dirigían la palabra y con la única compañía de un ordenador. 



La encuesta de la Comisión Europea revela que hasta el 41% de los menores españoles de 11 a 16 años afirma "haber experimentado una o más formas de uso excesivo de internet".



Para Jorge Flores Fernández, fundador de Pantallas Amigas —una iniciativa para la promoción del uso seguro de las nuevas tecnologías en la infancia y la adolescencia— los padres han accedido a instalar el ordenador en la habitación principalmente por dejadez:


"A día de hoy no han tomado conciencia clara de lo que esto significa, de los riesgos que conlleva no saber qué uso hacen los chavales del ordenador, de las horas que pasan frente a él, de cómo poco a poco la comunicación entre ellos se va enfriando. ¡Ya es complicado mantener una buena comunicación con los adolescentes cómo para encima poner tabiques de por medio!"

Flores siente un cierto desánimo al comprobar cómo cae en saco roto el mensaje que desde hace años lanzan distintos organismos pidiendo a los padres que instalen los ordenadores en las zonas comunes y no en las habitaciones de los niños.

"Algunos adultos creen que poner el ordenador en una zona común es una invasión de la intimidad, cosa completamente falsa. El que esté en el salón no implica que se miren los correos: es más una función de normalización de la vida digital. Además, es la mejor manera de compartir esa vida digital, en la que tantas lagunas tenemos los adultos frente a una generación que ha nacido en ella".

E insiste en que supervisar la relación de ese hijo con el ordenador no tiene nada que ver con controlar. "Los padres deben establecer una dieta digital, es decir, indicar por ejemplo cuándo y cuánto se puede utilizar el ordenador, al igual que lo hacen con la comida o con el dinero, o con cualquier otra cuestión doméstica".



Los expertos insisten en la necesidad de que los padres hagan el esfuerzo de incorporarse a las nuevas tecnologías como un elemento de conexión con los menores. Las consecuencias de no hacerlo son muy negativas para la relación, la incomunicación y a la integración, en lo que el sociólogo Javier Elzo denomina, familia nominal, modelo mayoritario en la sociedad española (42%). Se trata de una familia en la que las relaciones de padres e hijos pueden ser calificadas, con absoluta propiedad, como decoexistencia pacífica más que de convivencia participativa, ya que se comunican poco. Los padres están, en gran medida, cohibidos, desimplicados, sin que aborden con una mínima profundidad lo que requieren sus hijos. Una familia que no refiere conflictos en su seno, no tanto porque no los haya sino porque ha decidido no enfrentarse, no enterarse de los problemas.



Carles Feixa, doctor en Antropología Social, ya en el 2005 advertía de que se había reducido el contacto entre hijos y padres. Según él "la transición hacia la sociedad de la información hace por primera vez teóricamente posible tener una vida material y social sin salir de la propia habitación. Pero pero no todos los adolescentes se encierran en ella para evitar vivir en familia. Que lo hagan o no, depende de los padres y madres."



Feixa afirmaba que en 2005 el fenómeno patológico de los hikikomoris ya había llegado a España, aunque matizaba que el contexto social y cultural era distinto. Para él es preocupante que el adelanto en la edad de acceso a Internet no está siendo acompañado por un adelanto en la formación de los menores para el uso crítico de las TIC: "Los jóvenes tienen muchos conocimientos de internet, pero a menudo no tienen conciencia de su ignorancia; saben cómo navegar pero no hacia dónde hacerlo." Feixa proponía reconvertir las antiguas salas de estar en ciberespacios domésticos comunes, donde la familia se conecta junta aunque no revuelta al mundo digital y comparte ciertas actividades online de manera intermitente.



Según un reciente estudio publicado en  la revista Psychopathology los usuarios compulsivos de Internet que tienden a tener más interacción social virtual (salas de chat y redes sociales online) que real, podrían sufrir depresión. El estudio se presenta como el primero de gran alcance entre la juventud occidental sobre ciberadicción y depresión.

lunes, 13 de octubre de 2014

LOS TRASTORNOS DERIVADOS DE LAS REDES SOCIALES




Conoce los trastornos que provocan las redes sociales e Internet



La tecnología supone un signo de avance, de evolución, pero con ello también aparecen nuevos trastornos.
El pasado  Septiembre, la consultora especializada en tecnología, TechHive, recopiló las enfermedades psicológicas más recurrentes por el uso excesivo de teléfonos móviles y redes sociales.

TechHive enlista los síntomas y le otorga un nombre a cada uno de ellos

El síndrome de la llamada imaginaria: El usuario de teléfono celular cree que su móvil ha sonado o ha vibrado. La explicación que se da es que nuestro cerebro ha empezado a asociar al teléfono móvil con cualquier impulso que recibe, especialmente si estamos estresados.
La nomofobia: Es la angustia causada por no tener acceso al dispositivo, esto puede desencadenar desde incomodidad hasta un ataque de ansiedad.
Síndrome de la depresión del Facebook: Esto se genera por la angustia de no tener los “likes” que se buscaban, o que sus contactos tengan a su vez más “amigos” que él en la red social.
Síndrome del fin de Facebook: En el cual se sienten deprimidos al no cumplir con sus expectativas en la red social, la cual puede ser tener muchos amigos, o en su defecto pocos y de repente verse abrumado por muchas solicitudes de contacto.
Síndrome de dependencia al Internet: Es la necesidad de estar todo el tiempo conectado, lo que puede afectar la vida privada.
Síndrome de dependencia de videojuegos en línea: Es la necesidad de estar jugando todo el tiempo en le teléfono móvil o en la red.
Síndrome del efecto Google: En este el afectado se niega a almacenar información, y en lugar de recordar las cosas, cuando surge alguna duda usa el buscador para aclararla.
La cibercondria: Puede ser el más común, pues los usuarios tienden a proyectarse con lo que leen en la red. La cibercondria es un trastorno donde la persona se convence de que padece alguna o varias enfermedades de cuya existencia se enteró en Internet.
Si sufres algunas de estas patologías no dudes en acudir a tu psicólogo, en Psicoeducamur podemos ayudarte.